
La tertulia de la tarde en la agencia no ha hecho sino girar en torno al nuevo concurso del canal Caracol: Nada más que la verdad.
Yo nunca veo ese canal y por eso no sabía de su existencia, pero mi curiosidad empezó a crecer día a día al oir a mis compañeros indignados con las preguntas y respuestas de los participantes.
Yo tenía que ser testigo de eso, por eso anoche llegué a mi casa con el firme propósito de verlo y me encontré con Miss Universo.
Dos horas después aparece Jorge Alfredo Vargas actuando como un Paulo Laserna rellenito, tratando de crear una atmósfera tensionante.
Frente a el la víctima. Un jóven estudiante de derecho y padre de un niño de dos años.
Es humillante ver como revelan sus bochornosos secretos por un millón de pesos, cómo dejan desnudas sus malas intenciones por cinco palitos y cómo se tiran su vida profesional por chichiguas, pero lo que de verdad me ofende es que la gente, el público, pierda el sentido de la moral y de la ética y le brinde mayor importancia al dinero. Bueno, yo se que esto que estoy diciendo no es una novedad, la corrupción se respira en cada esquina, pero es que esto de verdad me indignó. El morbo es absoluto, tanto que yo estaba nerviosa, angustiada y apenada por un perfecto desconocido y por su familia.
La situación es clara. El concursante ha sido sometido previamente a un extenso interrogatorio con preguntas de todo calíbre, conectado a un polígrafo. El detector de mentiras dictamina si es verdad o mentira.
Después en un estudio de tv, le hacen de nuevo algunas de esas preguntas al concursante frente a los miembros de su familia y ante un numeroso público.
El ya conoce las preguntas pero no sabe cuáles le van a volver a hacer y tiene que empezar a responderlas ateniéndose a las consecuencias. Si dice mentiras, una voz lo indica: eso es falso. Si resulta que está mintiendo, pierde toda la plata, estrategia que lo obliga a decir siempre la verdad sino quiere irse con las manos vacías, al fin y al cabo si no la dice, la maquina lo delata.
Qué pesar…pero qué es más triste? Venderse así por dinero, perder la dignidad o la actitud del público como lo pude apreciar con la siguiente concursante, una auditora de una prestigiosa compañía de seguros.
Jorge Alfredo pregunta: alguna vez se ha practicado un aborto?
Silencio total.
Concursante: si.
Una voz dice: eso es…verdad.
Público: clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap!!!!!!!
Aplauden porque ganó plata y porque se hizo un aborto?
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Jorge Alfredo le pregunta al estudiante de derecho: pertenecería a un grupo clandestino de limpieza social?
Silencio total.
Concursante: si.
Una voz dice: eso es…verdad.
Público: clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap!!!!!!
Una vez más me pregunto por qué aplauden. Qué es lo que hay que aplaudir, no en-tien-do.
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Jorge Alfredo pregunta: usted trabaja como auditora no?
Concursante: si.
Jorge Alfredo pregunta: ha enseñado alguna vez a mentir para que la gente pueda cobrar el seguro?
Silencio total.
Concursante: si.
Una voz dice: eso es…verdad.
Público: clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap!!!!!!
Es absurdo, la aplauden porque dijo que era verdad que había enseñado a mentir.
El programa terminó y yo puse la película más superificial que encontré para no pensar, pero saben qué? no puedo, sigo ofendida. Gente estúpida.





