MOMENTOS KODAK II

UNO
Lunes 12:40 p.m. Almuerzo con dos amigas del trabajo y otro compañero.
Nos fuimos a un restaurante de comida hipersana que queda al lado de la agencia y aunque ese día nos sirvieron un crepe en papel de arroz que en realidad parecía un pedazo de pollo dentro de un guante de látex, quedamos con la sensación de haber tenido un gesto amable con nuestro maltratado cuerpecito.
Siempre que vamos y apabullados por el remordimiento, decimos que tenemos que comer mejor y visitar ese sitio con más frecuencia, hablamos de implementar buenos hábitos alimenticios y de comenzar una dieta.
Ese día no fue la excepción. Andrea nos comentó que iba iniciar la dieta Atkins; yo alguna vez la hice y así que uno diga que bruto como es de sana esa dieta…no, entonces le dije que pilas, que no podía hacerla por más de dos semanas y que era recomendable que mientras la hiciera, tomara potasio.
Mi compañero quien hasta el momento se encontraba ajeno a la conversación, apenas oyó la palabra potasio, reaccionó y así de la nada nos va diciendo con una gracia:
Potasio? Cónchale potasio!!!! Dónde está Cirilo?
Las tres lo miramos como pensando: viejo loco de qué hablas!
El con una sonrisa de oreja a oreja pero un poco desconcertado al ver que no nos reíamos, nos dice: no entienden? Potasio, la de la novela venezolana, la que era ciega!
A ver gordito…Topacio, Topacio!!!!
DOS
Mauricio: por qué le dicen a tu novio el señor Puma? Por la melena?
(Ñaaaaaaaaaaaa, primer error amiguito, los pumas no tienen melena).
Catalina: por una estupidez, porque un día tenía un buso de Puma.
(como si a alguien que se pusiera un buso Lacoste le dijeran, entonces qué señor Cocodrilo…es que mis amigos pueden llegar a ser realmente tontos y más con cuatro botellas de ginebra encima).
Mauricio: o es por su manera de crujir?
Paula: crujir????????
Mauricio: claro, no han oído como crujen los pumas?
Paula y Catalina: rugen idiota!!!!! Rugen!!!!!!
TRES
Un día nos tocó quedarnos a varios grupos a trabajar. Como no lográbamos ponernos de acuerdo, pedimos comida a diferentes partes.
Mi grupo se decidió por McDonald's. Cuarenta minutos después suena mi extensión, era el vigilante que me llamaba para avisarme que ya había llegado el domicilio y que estaba ahí en la recepción.
Como no sabíamos de qué restaurante era, le pregunto a Don Eduardo: y de dónde vienen?
El hombre se queda pensando un largo rato sin decir nada, yo solo oía un “mmmmmm, mmmmmmmm, mmmmmmmm”, cuando me dice…a ver….este domicilio es de…..a ver…..mmmmm, es de…….aaaaaah yaaaaa!!!!, es de “Me encanta”.
Menos mal no pedimos a Kokoriko. Me hubiera dicho: doña Catalina, le acaba de llegar un domicilio de “No tiene presa mala”.






