SI ASI ERA CHIQUITA COMO SERA EMBARAZADA

Qué feo eso de ser un antojado. De verdad es molesto, fastidia, es incómodo y a pesar de eso, todos hemos sido víctimas y victimarios de ese terrible reflejo.
Casos hay muchos, está el de la niña que siempre pide una ensaladita light pero se babea sobre el plato que pidió el novio y respaldada en la inocente pregunta de “te puedo robar una papita”, trincha diez con el tenedor.
Está el niño que llora en el supermercado y que hace quedar a los papás como unos tacaños porque no quieren comprarle un pinche alpinito. Al principio ellos intentan enredar al niño con infructuosas artimañas del tipo de: pero papito si en la casa hay colada de fresa, deje eso ahí….pero después cuando el peladito está seco del llanto y pegándole patadas al carrito, el papito se transforma en culicagado te voy a dar tu muenda y en usted cree que yo tengo un árbol que da plata.
También está la amiga que se corta el pelo igualitico a vos y para completar queda mejor.
El que se compra los mismos tenis y ante tu reclamo te sale con que las rayitas son diferentes.
Cómo pasar por alto al perro de casa, a ese Motas que todos tuvimos, a ese pobre al que le atribuimos condiciones humanas para asegurar que le encanta el concentrado que le damos cuando en realidad no tiene más opciones, ese que hace que le digamos a la visita: no le vaya a dar empanada, no le enseñe a pedir que después quién se lo quita de encima. Recomendaciones vanas porque todos los perros son unos velones de miedo que chillan ante al más mínimo indicio de proteína real.
Y claro, también están las que como yo alguna vez se antojaron de algo que no sabía que existía pero cuya malicia indígena le hizo asumir que en su casa también había de lo mismo sólo que no sabía para qué era.
Me explico. Estando yo en el jardín de infantes era la más chicanera del mundo con mi colección de artículos de Hello Kitty. Tenía termo, lonchera, cubiertos, ganchitos, pulsera y hasta “klinera” que por supuesto a mis cuatro años no usaba para nada. Hasta ese momento yo era la que antojaba a mis compañeritas, la pionera de los accesorios inútiles pero tiernos, la chacha de las monerías, pero claro, a todo rey tarde o temprano lo reemplazan por eso el día que llegó una niña con lo último en guarachas de la cosmética infantil, además de la desbancada que me pegaron, empecé a sentir esos pasos maléficos, la mezcla de envidia y curiosidad que desde pequeñitas sentimos las mujeres, las ganas de tener lo que ella tenía y como no, el antojo.
Se trataba pues de una latica de tres o cuatro centímetros de diametro que se abría con cierta dificultad y en cuyo interior se encontraba una sustancia pegajosa, viscosa y transparente que daba brillo a los labios. Eso era la locura furiosa, no se imaginan!!! Además olía y sabía a fresita, la revolución del maquillaje…que Hello Kitty se abra para la grandísima, yo quería de eso!!! y como yo siempre he tenido un nivel de asociación bastante extraño, asumí que en mi casa había uno igualito.
Llegué a mi casa después del jardín, busqué en el cajón del nochero de mi papá donde a mi me parecía que había visto uno, lo encontré y lo metí en mi maleta.
Al otro día llegué orgullosa y con ademanes notorios saqué mi “brillo”, abrí la latica y procedí a untármelo en mi pequeña boca.
Segundos después la que aquí escribe parecía como si le hubieran transplantado una boca de bagre en una clínica de mala muerte en Teusaquillo, una pequeña Melanie Griffit con la jeta deformada, una Angelina Jolie después de comer corazón de piña, mejor dicho, esa liniecita de boca que tenía se había transformado en un masmelo rojo, hinchado y desagradable. Por qué? Porque el brillito que según yo tenía mi papá guardado en su mesita de noche, era nada más y nada menos que una latica de Vick VapoRub.



14 Comments:
Pues primi, de ahora en adelante tendré cuidado con lo que te muestro. No vaya y sea que saque un splash y tu llegues a tu casa y te bañes con Cresopinol o con Menticol en su defecto.
28 febrero, 2007 18:22
jajajajajaja, desgraciada.
28 febrero, 2007 18:24
¿Y lo estás? ¡Felicitaciones!
¿Te le mides? Saludo.
28 febrero, 2007 21:05
Jajaja pobrecita... no me imagino la escena :-S... pero para qué, pero graciosa la anécdota :D
Un saludito!
28 febrero, 2007 23:50
Alergia al vick vaporub?
Yo siempre me he puesto un poquito en la boca cuando se me resecan los labios . . . . y santo remedio !!!
Pero nunca se me ha hinchado !!!
01 marzo, 2007 01:14
noooo, no estoy embarazada!
01 marzo, 2007 08:40
jajajaja, tan divina!
01 marzo, 2007 09:43
jajajaja... buenísimo!!. Qué bien escrita esa historia; me hiciste recordar cuando yo sacaba mis juguetes nada más pa' chicanearle al niñito de al frente ('cualquier parecido con Kiko'...)
Creo que uno en últimas nunca deja ese vicio.... jajaja
Saludos niña :)
01 marzo, 2007 14:07
¿Y esa imagen?
02 marzo, 2007 08:40
ai no, no puede ser! Esto se aprecen a los relatos de "unamigocontetas".
Pobrecita!
;0
02 marzo, 2007 14:38
muchisimo mejor que el pasado!!!
(ahora... me pregunto... y es que sumerce muñeca no siente nada en la boca? tenaz eso!)
02 marzo, 2007 17:22
Atemos cabos para llegar a una conclusión.
Premisa 1: En un post anterior, decías que tu papá considera que el Vick Vaporub es el remedio para todo (el bendito mentol...)
Premisa 2: Habías podido coger cualquier cosa, CUALQUIER OTRA COSA que se pareciera al dichoso brillito, pero justo tenía que ser el Vick Vaporub.
Conclusión: La influencia de tu padre sobre ti, al menos en algunas cosas, y al menos de forma inconsciente, ha sido tremenda.
Pero me hizo reír bastante. Ojalá yo tuviera esa narrativa...
03 marzo, 2007 22:07
jajajajajajajaajajajajjajaja, uyyy nena, esa historia esta muy chistosa, aún lloro de la risa... y recorde que con mis amiguitas chiquitas le hicimos un tratamiento de belleza a otra nenita con los productos de babysoft....jajajajajaj casi se le cae la cara, Un abrazo
07 marzo, 2007 12:55
Yo no necesito Vick Vaporub, los míos vienen así de fabrica.
13 marzo, 2007 15:35
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