DÍGAME LICENCIADO. GRACIAS, MUCHAS GRACIAS.

Estar en mi casa con mis padres irremediablemente hace que me someta a un proceso freudiano para tratar de determinar las razones que hacen que yo sea como soy.
Son un espejo tenaz, me asusta que esas chocheras que tanto me molestan se empiecen a asomar por mi personalidad, pero lo que me parece más macabro es descubrir que la cosa es genética y que yo voy a terminar diciéndole a mi hija cada vez que vayamos a salir: y no se puso aretes? Y es que mi mamá me puede ver salir sin un zapato y le vale huevo, pero tiene su raye con los aretes, es como si me viera mueca, es como mi papá que tenía una obsesión con que las rodillas y los codos estuvieran impecables. Cuando yo estaba chiquita el se la pasaba de viaje -lo veíamos cada 15 días mas o menos- y creo que no faltó ni una sola vez en la que después del abrazote de saludo me dijera: mire esos codos….neeeeeeegros, a ver las rodillas, uy no, no, no. Que miedo mi papá, mis codos y rodillas eran normales y siempre los veía sucios. Por supuesto eso generó un trauma en mi y por eso cada vez que alguien me toca o medio me roza un codo yo me siento como ultrajada. En fin, la lista es interminable y perturbadora, puede ser tema de 45.743 post, pero me estoy desviando del tema…la cosa es que cuando uno observa el comportamiento de los mayores (como si yo fuera un pollo no?) puede llegar a preguntarse si uno va a parar así. Hoy si que lo pensé después del momento que viví en un almuerzo con mi familia gringo-bogotana que anda por estos lares.
Cómo les explico…se acuerdan de esas películas de los tres chiflados o para no ir mas lejos cualquier escena del Chespirito, de esas típicas que cuando van a pegar un puño el otro se agacha y le pegan al que no era, quien a su vez quiere devolverle el agravio pero cuando lo va a hacer se para sobre una pala, ganándose un palazo en la cara?
Bueno, hagan de cuenta esa escena pero con palabras.
Todo empezó así:
Maria Isabel (esposa de mi primo Martín): Mercedes (mi mamá), cómo estás de bonita!!!
Mamá: ayyy, gracias.
Tío: si, le sentó el viaje.
Yo (en voz baja): mamá, como se me está pareciendo Alejandro (mi hermano) a Martín (mi primo que es mayor), no sé, como en los gestos y pues físicamente.
Mamá: si, están muy parecidos.
Martín: qué pasó?
Mamá: no, Cata estaba diciendo que como te parecías a Alejandro.
Todos: si, son muy parecidos.
Yo: sobretodo en los gestos.
Mamá: y en la cara, el otro día su hermano se levantó y claro, como le ha tocado trabajar tanto, lo vi todo demacrado como chupado.
Aaaaah? cómo dice eso?, obviamente mi primo le contestó: claro, nos parecemos en lo demacrados y en lo chupados!!!
Claro, toda la familia muerta de la risa yo con unas ganas de decirle a mi mamá: Mercedes se me entra ya!
En ese momento llegó la cuñada de Martín y con la saludada como que se aplacó la imprudencia, se sentó y le contaron el comentario que mi mamá acababa de decir y llega ella y dice: jajajaja, es que cuando a uno le dicen que se parece a alguien no sabe si es bueno o malo, es como cuando uno se encuentra con alguien y le dice:
cómo estás de bonita!!! Eso quiere decir que está horrible.
Jajajaja, segundo momento incómodo, recordemos que hacía pocos minutos Maria Isabel le había dicho eso a mi mamá.
Mejor dicho, como para calmar la cosa empezaron a contar embarradas varias, como la vez que mi tía le dijo a la hija de unos amigos: pero cómo has crecido fulanita!!!! cuando era de conocimiento público que la niña mas o menos era la Webster criolla.
O cuando la cuñada de mi primo iba a salir de un parqueadero y el de seguridad no se acercaba a recogerle el papelito sino que le extendía el brazo sin alcanzar, y como ella es más alzada que el Tino Asprilla en la feria de Tulúa, le dijo: recíbamelo pues o es que es cojo. No, el señor no era cojito, era mocho, tiru…
O de nuevo la tía que le pregunta a una amiga cojita: y vos qué, cómo andás?
Jajaja, guasquiladeada?
Nos reímos demasiado, olvidamos la pala en la cara y nos fuimos todos en una van a darles a los forasteros el respectivo tour por la ciudad. Todo perfecto, todo muy bueno, fuimos a comer cholado para envidia de los caleños que no andan por acá y cuando ya estábamos terminando la vuelta sin ningún atentado verbal, mi mamá llega y me dice: si, Martín y Alejandro cómo están de parecidos!!!
Yo volví y dije: pero en los GESTOS (para evitar otro de esos comentarios que tiran a la yugular).
Mamá: en los gestos? nooo, en todas las bobadas que dicen!
Jajaja, mi pobre primo solo contestó: ah que chimba pues, tras de demacrado y chupado, pendejo!



12 Comments:
Nada mas temeroso que escucharse uno mismo la carrespiadita que suena igualita a la del(la) papa/mama . . . y en seguida alguien sale con . . . es que ya esta igualito que su papa/mama.
04 enero, 2007 01:42
jajajaja....cata, alguna vez Juan Falla dijo que esta vainita de comentarios deberia tener un servicio de risas reales...
En mi familia este tipo de cosas suceden muy a menudo, somos 34 primos y las reuniones familiares se convierten en una batalla de comparaciones de parte de nuestras madres a ver quien tiene los mejores hijos, y somos nosotros los que terminamos siendo victimas de los comentarios desviados de ellas... ademas que todos hemos dicho siempre que cuando tengamos esa edad (aprox 35-45) no vamos a ser como ellas, jodonas y de chochera... vaya usted a saber si vamos a terminar siendo el vivo reflejo...
04 enero, 2007 08:33
jua jua jua jua ya pasaron 5 minutos y no dejo de reirme.
04 enero, 2007 09:40
jajajaja, tema que da para muchos posts, de acuerdo. Ya hablaré de mi tía abuela "Ana Elvira" y de las metidas de pata de mi papá ...como cuando llevé una amiga vegetariana a casa y mis papás estaban almorzando ... y mi padre le pregunta:
- "Quiere algo".
-- No gracias, soy vegetariana
- Que le ofrezco, quiere una rosa? (de comer)
O cuando a mi hermana de 15 años le regalaron un disco, era rock. Mi papá llega a casa y está sonando el recién regalado disco y mi padre con las manos en los oídos grita: "qué música tan inmunda!!". En frente de todos los invitados.
O la campeona: los vecinos nos regalaron de navidad unos tenedores para la mazorca del ajiaco. La cena fue con ellos ... mi papá pregunta: "me alcanza un tenedorcito de esos amarillitos cacrecos".
Desde entonces esos tenedores son conocidos como "los cacrecos*".
Siempre he dicho que los padres vinieron al mundo a avergonzar a sus hijos adolescentes en frente de sus amigos. Y que uno, por mucho que lo resista ... va a ser como ellos. Y entre más los critique, y entre más se resista ... más y más se parecerá. Lo de la tía Ana Elvira explicará un poco la idea.
Lo otro es que con la genética no se juega. Cuando dicen: Uy, es que son igualitos ... no es jodiendo. Es que ver a su papá o mamá es verse dentro de esos años. Por eso, ver las mamás de las pretendidas es ver el futuro. Esos bananos irremediablemente harán su aparición ,tarde o temprano.
Pero bueno, de las embarradas de los padres o de uno mismo ... salen anécdotas familiares inolvidables. Lo importante es la actitud, al fin y al cabo.
*En este contexto cacreco es de mala calidad, barato.
04 enero, 2007 11:38
jajajajajajajajaja, como me reí con eso de los tenedorcitos, muy bueno, que pena con los vecinos.
Es como la vez que dije hace muchos años en un almuerzo familiar en Bogotá, que las porristas del América eran decentes porque las de Millonarios eran inmundas. Silencio total, mi prima que estaba presente había sido porrista de Millos.
04 enero, 2007 11:55
Me acordé de:
Deberías contarle a tu papá..
Paula... acordate que yo ni siquiera conozco a mi papá. Ouch! o
Esta blusita está como boletica no???
Pues Paulis te la traía de regalo, pero pues sino te gusta la cambiamos...
No, fresca, era jodiendo. Uh si!
04 enero, 2007 12:02
En mi caso yo ni siquiera tuve que esperar otra generacion para escuchar esta clase de agravios, porque los hago yo mismo todo el tiempo.
Ejemplos abundan a traves de los años.
1. En la vispera de matrimonio de un tio cuando yo tenia 8 años, la novia (que era medio gordita) se mide el vestido y sale a mostrarselo a los otros 13 tios y 48 primos reunidos ese dia en la casa de la abuela. Se escuchan "Oooohh"s y "Ahhhh"s y por alla al fondo un Alexillo que dice a todo pulmon "uuuuich parece un HIPOPOTAMO mojado"
2. Vamos en el carro con mi compadre, que tiene 43 años, y se viene quejando de un dolor en la espalda. Yo le digo "es que la vejez no llega sola, usted ya esta es viejito." Espero una risa, pero hay un silencio total. Despues recuerdo que mi suegra, que tiene 67 años, va en la silla de atras.
..y estoy seguro que hay otros peores, pero por ahora solo se me vienen esos a la mente.
04 enero, 2007 13:09
jajaja, excelente lo del hipopótamo.
04 enero, 2007 13:36
jajaja... yo no voy a poner ejemplos, pero estoy seguro de que ya soy igualito a mi papá y de que en el futuro me dedicaré a avergonzar a cualquier cantidad de hijos, sobrinos, etc...
Muy buenas todas esas anécdotas!!
04 enero, 2007 15:03
Lo siento, pero me causo mas gracia lo del hipopotamo.
04 enero, 2007 19:58
jajaja...
uno de los mios...
patio de la casa de mi abue.
mi tio y su novia, mi prima, un amigo de ellos y yo.
la novia de mi tio tenía un defecto en la cara.
estábamos como hablando y escuchando música.
algo le incomoda a la novia de mi tio.
amigo de mi tio: y esa cara ¿?.
pero nadie se rio, solo yo en mis adentros.
06 enero, 2007 19:21
jajajaja.. buenisimo! Llegué de casualidad y me voy a quedar leyendo y riéndo... jajaja!
22 marzo, 2009 12:43
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